TÉCNICA PARA LOS LAVADOS INTESTINALES

 

Un lavado o enema es un procedimiento médico sencillo y eficaz de higiene intestinal que le ayudará, como complemento del tratamiento de su enfermedad de base, a estabilizarla, mejorarla y muchas veces, a dejar de sufrir por ella.

Los enemas se pueden hacer con café negro o tinto, pero no instantáneo sino del café colado; con agua con limón (limonada); o con agua de manzanilla. Usar siempre dos litros de líquido tibio, sin azúcar. Para hacerlo debe ponerse en cuatro patas, la cabeza hacia abajo y el trasero levantado (también puede tenderse boca abajo, a lo ancho de la cama, dejando que cuelgue la mitad superior del cuerpo).

La bolsa para el lavado debe quedar a unos 50 cm aproximadamente por encima del nivel del esfínter anal. Luego introduzca suavemente por el ano la cánula hasta su tope. Inmediatamente pase 30 cc de líquido tibio (más o menos lo que le cabe a un pocillo tintero). Recuerde que debe ser tibio, si lo usa frío le darán cólicos. Y si está muy caliente, pues se quema. Cuando le entra al intestino esta pequeña cantidad, dan ganas de defecar. Por favor aguántelas, que en menos de 3 minutos desaparecerán. Luego póngase el resto de líquido hasta completar los dos litros. Debe respirar con el abdomen. Hágase masajes sobre el colon utilizando sus dedos como si estuviese amasando pan. También en todo el vientre durante el tiempo que esté entrando el líquido para evitar espasmos dolorosos durante el lavado. Presione con fuerza cuando encuentre alguna bola o parte rígida: son depósitos de materia fecal que deben ser eliminados. Continúe con el masaje por todo el abdomen hasta que hayan entrado los dos litros.

Si se producen calambres o necesidad intempestiva de evacuar durante el lavado, asegúrese que el líquido esté a la temperatura conveniente. Un líquido demasiado frío o demasiado caliente

 

provoca indefectiblemente espasmos desagradables. Un truco para desaparecer el dolor es respirar con el abdomen, como se les enseña a las parturientas. Mientras más de prisa respire, más rápidamente desaparece el espasmo y calma la molestia.

Cuando termine de pasar el líquido tibio del lavado, trate de retener lo que más pueda y luego puede evacuar el líquido, lo que se produce en varios periodos a lo largo de una veintena de minutos. Después de terminado este procedimiento, antes de retirar la cánula, poner en la bolsa para lavado 4 cucharadas soperas (60 ml) de aceite de oliva o de girasol calentado a 37 grados y ponérselo también vía rectal. El organismo guardará el aceite, no lo expulsará. Es preferible realizar el lavado y la aplicación del aceite por la noche, al acostarse, para garantizar una mayor permanencia del aceite en el organismo. Al cabo de cierto número de lavados, el aceite deja de ser absorbido por el organismo y es devuelto, todo o en parte, por la mañana. Se continuará con los lavados sin la instilación final de aceite.

Estos lavados, salvo orden médica distinta, se deben hacer uno diario por 4 a 6 días al comienzo de ciertos tratamientos que necesitan acción terapéutica inmediata y rápida. Después de la crisis se recomienda continuar con uno por semana. Por lo general, se necesitan unos tres meses de lavados regulares para conseguir una acción terapéutica completa y palpable. Los resultados finales serán la recuperación sostenida de su salud y la mejoría de muchas dolencias que usted o su médico creían incurables…

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