¡CUIDADO CON LA COCA-COLA!

La Coca-Cola, aunque usted no lo crea, es un veneno potencial que nos acecha en casi todos los rincones de nuestras vidas. Esa bebida negra que con cara de inocente se vende en las tiendas escolares y universitarias, en supermercados, en tiendas de barrio, bombas de gasolina, droguerías, discotecas, restaurantes, hoteles, estadios, teatros, gimnasios y hasta en las cafeterías de las clínicas y hospitales, es un verdadero veneno para nuestra salud.

La Coca-Cola tiene como ingrediente activo el ácido fosfórico, un corrosivo industrial. ¿No me cree? Introduzca un clavo en esa gaseosa y en unos días estará disuelto. Si tiene un tornillo oxidado y no puede sacarlo, empape un trapo con Coca Cola, déjelo durante unos minutos y se aflojará. Los espárragos, esos largos tornillos que sujetan las llantas de los buses y camiones que por el arduo trajín al sol y al agua se oxidan, se aprietan y son casi imposibles de sacar: la Coca-Cola se usa para aflojarlos. Los motores de los vehículos se limpian con ácido fosfórico. ¿Si esto le hace La Chispa de la vida a un clavo, a un tornillo y a un motor, que no le puede hacer a nuestro organismo mucho más delicado y complejo?

El material más duro que tiene el cuerpo humano es el esmalte de los dientes. Tome una muela o un diente, de esos que los odontólogos a veces extraen, y métalo en un recipiente lleno de Coca-Cola. En menos de una semana se ha transformado en una sustancia blanda y gelatinosa. Si los terminales de la batería de su carro no hacen buen contacto porque están llenos de óxido y corrosión, derrame Coca-Cola sobre ellos y observe como las burbujas van desapareciendo la corrosión.

Si su inodoro tiene manchas rebeldes, vierta una Coca-Cola en la taza y déjela durante una hora, luego descargue el baño y compruebe los maravillosos efectos desmanchadores sobre la porcelana de su bebida favorita. Los guardafangos de los vehículos acumulan manchas de óxido de cromo que se quitan frotándolas con papel aluminio embebido en Coca-Cola. Hay otra cosa que también puede hacer en casa, tome un bistec e introdúzcalo en un recipiente lleno de Coca-Cola y se asombrará que en pocos días desaparecerá.

Desde el punto de vista médico, el ácido fosfórico de la Coca-Cola bloquea la absorción de calcio favoreciendo la desmineralización de los huesos. En mujeres menopáusicas empeora la pérdida de calcio y acelera la osteoporosis. En los niños les retrasa en crecimiento en la medida que sus huesos no se mineralizan adecuadamente. La cicatrización de las fracturas se retarda gracias al efecto nocivo del ácido fosfórico de la Coca-Cola. Esta bebida, tan promocionada y conocida, combina el ácido fosfórico con azúcares refinados y fructuosa (otro azúcar obtenido del maíz) esta combinación dificulta la absorción de hierro favoreciendo la producción de anemia, y es peligrosa para los niños porque facilita las infecciones al bajar sus defensas. Según un estudio reciente de la Iglesia Católica colombiana, el treinta y cinco por ciento de nuestros niños campesinos y de los barrios pobres de las ciudades sufren

de anemia, entonces gran favor se les hace dándoles a beber Coca-Cola.

Me queda pendiente hablar de otros ingredientes nocivos de la Coca-Cola: la cafeína, el gas carbónico, el aditivo 150,

sus azúcares refinados, el aspartame de la presentación light y el ciclamato de sodio de la presentación Cero. Por favor, no olvide que esto también es válido para la Pepsi Cola.

 

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