MEDICINA BIOLÓGICA Y SALUD MENTAL

La medicina biológica tiene como su eje de acción el bienestar integral de la persona, tanto en lo físico como en lo mental y espiritual. Como su eje no es solamente la enfermedad, es una medicina que se preocupa mucho por la prevención sin olvidar su curación. Por eso su tarea no es simplemente formular pastillas, capsulas, gotas o jarabes que se dicen curativos.

La medicina biológica es una forma nueva de entender la salud de los pacientes y sus enfermedades, incluida la enfermedad cerebral o mental, pero ofreciendo soluciones y esperanza: porque hay como prevenirlas. La medicina biológica se interesa en estimular los mecanismos naturales de defensa y de curación que tiene cada organismo humano, y no solamente en diagnosticar o intentar curar enfermedades.

Para la medicina biológica es claro que, así como existen plantas que curan, existen plantas que matan o hacen daños, de la misma forma que algunos medicamentos pueden ser peligrosos y generar complicaciones.

Hablando de medicamentos que pueden hacer daño, en una publicación reciente de la prestigiosa revista Archives of Internal Medice, se reveló que las mujeres postmenopáusicas a las que se les recetó estatinas (drogas como lovastatina o atorvastatina) para reducir sus niveles de colesterol, tenían un 48% más de probabilidades de desarrollar diabetes en comparación de las mujeres que no tomaban ese medicamento. Además, que la diabetes es una enfermedad que duplica el riesgo de desarrollar Alzheimer.

Las estadísticas de salud actuales de los países ricos y de los mal denominados “países en desarrollo” demuestran un incremento de la longevidad, la obesidad, las enfermedades degenerativas, el cáncer, la diabetes, la demencia y los problemas cardiovasculares. En contraste nuestros abuelos se morían de “muerte natural”, “de viejos” o por una infección alguna como tuberculosis, tifo o neumonía, y en estos casos se morían jóvenes. En nuestros antepasados eran muy raras las enfermedades crónicas, el cáncer o la diabetes.

Es decir, el mundo moderno superdesarrollado y civilizado, tiene nuevos conceptos sobre la salud y la enfermedad. Y nuevos miedos. En 2011 el Dr. Eric Steen y sus colaboradores publicaron en Journal of Alzheimer´s Disease un estudio que demostraba que el 31% de las personas le teme a la demencia más que a la muerte o al cáncer. Es la enfermedad de Alzheimer el nuevo fantasma que siembra miedo y preocupa. El Alzheimer ese ladrón de la memoria que  nos impide pensar, razonar, recordar y comportarnos adecuadamente.

Sobre la enfermedad de Alzheimer existen muchos mitos: que es genética, que es inevitable, que es una forma normal y final del envejecimiento, etc. La verdad, según muchos estudios recientes. es que el problema no está en la edad, sino en la comida que consumimos a diario. Existe una relación en la manera cómo se vive y el riesgo de desarrollar problemas cerebrales.

Tenga en cuenta que durante las últimas décadas ocurrió un cambio drástico en nuestra dieta, es decir, en nuestra manera de alimentarnos, que se volvió rica en harinas o carbohidratos y baja en grasas dando origen a muchas calamidades modernas ligadas al cerebro, como son las cefaleas, migrañas, insomnio, ansiedad, depresión, epilepsia, trastornos motores, esquizofrenia, el trastorno de déficit de atención e hiperactividad, molestias que pueden culminar en declive cognitivo grave, enfermedad cerebral progresiva, irreversible, intratable e incurable.

La idea que nuestro cerebro es propenso a lo que comemos circula en la más prestigiosa literatura médica de los últimos tiempos. Pero no ha sido divulgada al público, que es engañado por la publicidad de la industria que produce y ve

nde alimentos “nutritivos” y “saludables”. Las estadísticas que sustentas estos daños son aplastantes.

 

Se sabe que los alimentos procesados y los azucares refinados han contribuido al aumento de la obesidad, de las

alergias alimenticias y del d

eterioro de la salud mental. Esos productos son una amenaza de largo plazo para la salud en general y para la del cerebro en particular, porque, entre otras cosas, favorecen el envejecimiento. Para su sorpresa también lo hacen los cereales modernos: harinas refinadas, pastas, pizzas, lasañas, espaguetis, perros calientes, hamburguesas, pan, arroz, así como cereales que se han considerado saludables como el trigo entero, el cereal entero, el multigrano, los 7 granos, el grano vivo, la granola, el grano molido con piedra, etc.

Los carbohidratos, especialmente los refinados, irritan el cerebro con efectos inflamatorios. Estos carbohidratos incluyen dulces, gaseosas, chocolatines, helados, postres, yogurt y kumis industrial, azúcar refinada o azúcar dietética. El daño ini

cial se manifiesta con simples dolores de cabeza, ansiedad inexplicable o falta de concentración, mareos y desánimo, pero puede progresar con el tiempo a depresión y daño cerebral. La disfunción cerebral se va desarrollando po

co a poco, dependiendo de nuestros hábitos alimenticios y comportamientos.

Tanto la enfermedad mental como la enfermedad en general, podemos prevenirlas y recuperarlas cuando ya las padezcamos. ¿Cómo? Muy fácil: comiendo y masticando muy bien, llevando una vida saludable, evitando consumir drogas tóxicas, recibiendo algunos suplementos alimenticios y durmiendo bien.

2 respuesta a “MEDICINA BIOLÓGICA Y SALUD MENTAL”

  1. Resalto la labor difusora, para informar sobre el campo de la salud, máxime, cuando està estrechamente ligada a la prevención a través de la alimentación, aunque a veces me pregunto: si el cereal, la granola, incluso las frutas son inadecuadas por llevar en el caso de estas últimas, plagicidas devenidos de la revolución verde; entonces que….debemos, o podemos comer….”???

  2. Hola Agustín. Leí su articulo, una buena explicación de la relación mente-cuerpo y la importancia de la alimentación no solo para prolongar la vida sino para prevenir todas estas enfermedades modernas que nos están agobiando. No hay duda, somos lo que comemos.

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