PRIMUN NON NOCERE

Esta frase atribuida por muchos al médico griego Hipócrates se podría traducir: Lo primero es no hacer daño, como un mandato imperativo para los médicos y personal de salud con sus pacientes o enfermos. En el campo de la salud lo curativo puede tener efectos colaterales, por lo que se propone, en lo posible, siempre prevenir para evitar causar daños.

Un profesor que tuve en mis años de estudiante de medicina, decía que todas las alergias tenían origen alimenticio, es decir, en lo que comemos. Hoy creo que, sin dejar de tener razón, algunas alergias no siempre son alimenticias. Pero su enseñanza en general es válida.

Recordemos que las abuelas y luego mucha gente, nos advierten de no bañarnos después de comer. O que no se debía hacer deporte inmediatamente después de consumir alimentos. Ellas tenían razón. El ser humano tiene, por decirlo de alguna manera didáctica, tres circuitos para la circulación sanguínea. Durante las comidas la circulación del circuito muscular se deriva hacia el estómago e intestinos (aparato digestivo) para que la sangre pueda absorber todos los nutrientes de los alimentos ingeridos. Entonces, si después de una comida se hace ejercicio, se obliga a la sangra a redistribuirse hacia los músculos para atender la demanda de energía que requiere el esfuerzo, entonces, el tubo digestivo, al quedarse con poco riego sanguíneo, tendrá que parar su proceso de digestión. La comida quedará como estancada en un estomago e intestinos que no funcionan temporalmente y podrían expulsar su contenido, por vómito o diarrea. Si una persona está, por ejemplo, nadando, esto puede ser peligroso. En caso que esto no llegue a este extremo, la digestión se hace pesada, difícil, con llenura, gases y posibles cólicos.

Si asumimos que lo primero es no hacer daño, entonces hay que prevenir. No hacer ejercicio después de cada comida, porque hay que dejar pasar una hora para que la digestión se realice sin problemas. Así empieza lo que se denomina higiene alimenticia.

Esta higiene tiene varios aspectos a tener en cuenta. Las comidas se deben tomar en un ambiente tranquilo. No está bien almorzar viendo televisión, chateando, contestando el celular, leyendo el periódico, escuchando música o atendiendo una conferencia. El circuito circulatorio cerebral se activa mientras se ocupa la mente y eso le roba sangre al circuito digestivo. Esto también puede retardar o entorpecer una buena digestión.

Comer despacio, bien masticado y en silencio es muy importante. La persona que habla mientras come, traga aire, y puede producir inflamiento y dolor abdominal, además de molestos gases. Masticar bien es importante porque eso permite triturar adecuadamente los alimentos y mezclarlos con la saliva. Esta tiene una enzima (la ptialina) que inicia la digestión desde la boca. Por lo tanto, si se mastica bien (como mínimo quince masticadas por cada lado de la boca y por bocado) los alimentos se impregnan de saliva y llegan predigeridos al estómago. Esto hará que se necesiten menos jugos digestivos, menos ácidos en el estómago y la digestión se hará con eficiencia y sin traumatismos.

La persona que come rápido traga entero y en el estómago ya no hay cómo triturar los alimentos (pese a que la gente habla de la boca del estómago allí no hay dientes) lo que obliga a aumentar la producción de ácido y a incrementar los movimientos del estómago para tratar de hacer lo que no se hizo en la boca…

Si nos acostumbramos a consumir primero los alimentos crudos como frutas y ensaladas, vamos a reducir la cantidad de jugos gástricos ácidos, lo que ayuda a los que tienen gastritis o úlceras, pero además las previene en los que no las tienen. Las bebidas frías nunca se deben tomar al final de las comidas como sobremesa. La digestión necesita una temperatura interna entre 36 y 38 grados, y un jugo helado puede reducir esta temperatura hasta unos 20 grados, lo que paraliza la digestión. Entonces el organismo debe aumentar los movimientos internos del tubo digestivos para recuperar su temperatura. Este retraso favorece la fermentación y producción de gases, con la consiguiente llenura, agrieras, pesadez y posibles dolores abdominales.

En resumen, hay que comer en un ambiente agradable, en silencio, comiendo despacio y masticando bien, comiendo lo crudo primero y sin consumir bebidas heladas de sobremesa. Lo ideal es terminar con bebidas tibias, puede ser una aromática de hierbas. Este es el mejor remedio contra la gastritis y la úlcera digestiva. ¡Y, además, es gratis!

EL LADRON DE LOS RECUERDOS Y PRÍNCIPE DEL OLVIDO

Los recuerdos son, quizás, lo más importante de la vida. Son la columna vertebral de nuestros conocimientos. Todo nuestro saber está nutrido por recuerdos, y ellos son los que atesoran la memoria. Pero la memoria no es sólo un asunto mental, sino que está distribuida en todo el cuerpo. El que dijo que recordar era vivir no estaba equivocado.

Parodiando la frase con la que inicia el Manifiesto Comunista, que un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo, hoy pienso que ese fantasma que recorre el mundo es el ladrón de los recuerdos. Es un enemigo silencioso, marrullero, que nos ataca sin avisar, y una vez que lo hace, parece no detenerse. Su objetivo es claro: robarnos todos los recuerdos, desocuparnos la memoria. Inicia su trabajo subrepticiamente, sin afanes, pero sin pausa. Primero se lleva los recuerdos recientes. Casi no se notan los primeros vacíos que son interpretados como pequeños olvidos, de esos que nos pasan por ser algo distraídos.

Pero el ladrón no se sacia fácilmente. Se nos mete en la memoria y la esquilma sin piedad. Y nos roba los gestos, nuestra capacidad de expresarnos y de comunicarnos adecuadamente. Nos mina la autonomía y las posibilidades de organizar nuestra vida cotidiana. También nos roba las palabras y su sentido, nos rapa el entendimiento y finalmente nos encierra en el silencio y la incomunicación. Este príncipe del olvido se nos lleva los recuerdos más lindos y preciados, y nos devuelve a la infancia, a la indefensión, a la dependencia total.

El ladrón no descansa. Se nos lleva las habilidades, primero las finas como escribir, dibujar, usar los cubiertos, abotonar las prendas, amarrarse los zapatos o cepillarse los dientes. Al final, perdemos hasta la habilidad del saludo. El ladrón nos roba el sentido de las cosas, entonces la vida se transforma en una ausencia, en una indiferencia que crece, en una ignorancia en aumento. También se roba los sentimientos, la personalidad, la conducta, la actividad y nuestra alegría. El mundo se torna como una enorme raya obscura que avanza uniformemente, zampándose de una tarascada los colores, la música y las caricias, y llenando la vida de silencios, ausencias y sobretodo de olvidos.

Este ladrón se llama mal de Alzheimer. Una enfermedad que ataca a las personas mayores de 70 años, aunque con cada vez mayor frecuencia se encuentra en personas entre 50 y 60. Es un mal terrible que va en aumento. Produce pérdida de las capacidades intelectuales y finalmente la muerte. Hasta el mismísimo sueño se convierte en parte del botín de este ladrón. No respeta ni la orientación espacial y, por lo tanto, nos hace perdernos en nuestra propia casa. Dicen los expertos que este ladrón es el alcabalero de la civilización, el que cobra sus impuestos. La acumulación de sustancias químicas en los alimentos, movida por el afán de ganar más dinero a costa de lo que sea, nos ha llenado el cuerpo de toxinas y azúcares que, poco a poco, destruyen las conexiones neuronales que retienen nuestros recuerdos. Mientras más nos alejamos de lo natural, más nos acercamos a la tierra del príncipe del olvido, y a las garras del ladrón de los recuerdos…

CONSEJOS SENCILLOS PARA DORMIR MEJOR

Dormir es de lo más importante que debemos hacer cada día, es la forma en que nuestro cuerpo descansa, se regenera y está listo para el día siguiente. Desafortunadamente tenemos muchos hábitos que sólo entorpecen nuestro sueño y no nos permiten un buen descanso. Y como también debemos aprender a dormir, aquí te dejo varios consejos para hacerlo correctamente:

Apaga todas las luces

Y cuando digo todas, me refiero a TODAS. La televisión, la computadora, el celular, la tableta, el videojuego, el reloj digital eléctrico, TODAS las luces. La oscuridad le dice a nuestro cerebro que es hora ideal para descansar, de otra forma se puede confundir y no dormir bien. Simplemente apaga todo una hora antes de dormir y relájate.

Haz ejercicio

El ejercicio oxigena nuestro cuerpo, lo llena de energía a largo plazo aunque lo cansa durante el día. Lo mejor es tener una rutina constante de ejercicio por las mañanas, así el cuerpo sentirá los beneficios de la actividad durante el día, pero también te exigirá descansar correctamente.

NO cafeína, NO alcohol

No se trata que sean algo así como “anti-somníferos”, sino que interrumpen las fases de sueño REM, o de sueño profundo, por lo que no le permiten al cuerpo descansar correctamente. Si vas a tomar café, se recomienda que sea hasta 6 horas antes de dormir, lo mismo con el alcohol, así el cuerpo podrá digerir mejor la bebida y no tendrá que modificar sus ciclos de sueño.

Que haga frío, un poco de frío

Así como la luz, el frío le dice al cerebro que es de noche y que puede descansar. Y no se trata de llenar la cama de hielo, sino de refrescar del cuerpo después de toda la actividad del día. Tal vez abriendo la ventana o con un ventilador. Lo ideal es tener la temperatura del ambiente entre 15 y 20°C y mantenerla así para que el cuerpo no deba trabajar nivelando la temperatura de sí mismo. Cámbiese la ropa sudada del día por un pijama fresco. Use cobija o sábana para dormir, el calor suave ayuda a descansar.

Relájate

Puede parecer obvio, pero parece que siempre se nos olvida. El estrés es de lo peor que le puede pasar al sueño, y no solamente estamos hablando que no te estreses antes de dormir, sino que incluso si el estrés es demasiado durante el día, nuestro cerebro se queda sobre-activo y no logra desacelerarse a la hora de dormir. Debes mantener tu cuarto en silencio, si te gusta practica yoga o realiza cualquier rutina que te relaje y descansa.

Que la cama sea sólo para la cama

No trabajes en la cama, no veas televisión en la cama, no comas en la cama, no uses la computadora en la cama, que la cama sea para dormir y para estar con tu pareja. Así, tu cuerpo relacionará la cama sólo con descansar y no con toda tu rutina diaria.

Mantén tus rutinas

Lo importante también es ser constante, que tu cerebro sepa que puede confiar en descansar a una hora. Así preparas a tu cuerpo para un día de trabajo y ya sabe qué esperar. Establece rutinas a lo largo del día y mantenlas, aunque sea difícil, hazlo y verás cómo tu cuerpo reacciona mejor a la hora que llegue la noche.

¿Qué comes antes de ir a la cama?

La cena es una comida igualmente importante, así como el desayuno, es preparar a nuestro cuerpo a las horas de sueño, horas en las que necesitamos energía para que nuestro cuerpo siga funcionando. pero también no puede ser excesivo pues ciertamente, muchos haremos menos actividad física.

Así que no es sorpresa que hay alimentos que simplemente debes evitar y otros que te ayudarán en tener un buen sueño.

Un buen baño antes de ir a la cama.

Un buen baño con agua caliente es muy relajante. Lo ideal es dejar que el chorro golpee la cara, la nuca, la espalda, el pecho, el abdomen, los glúteos y bajar hasta las plantas y luego ascender. Puede durar unos 10 minutos. Para terminar un duchazo de agua fría de 1 minuto haciendo el mismo recorrido con el agua. Secarse bien, ponerse el pijama y a descansar.

Lo que debes evitar en la comida:

  Carnes grasosas

Ya sea tocino, ya sea una hamburguesa, unas costillitas, un ossobuco, lo que sea… es lo primero que debes evitar. Tal vez creas que debes comer proteínas para que así tu cuerpo reconstruya las células que perdió durante, cosa que es cierta, pero la energía que necesita para digerirlas es demasiada y harás que todo tu sistema digestivo trabaje a marchas forzadas, impidiendo descansar.

Chocolate

Bueno, pues si necesitas energía, qué mejor que un chocolate ¿cierto? Sí, el chocolate te ofrece mucha energía, tal vez demasiada energía, demasiada grasa e incluso cafeína. Si crees que el café no te deja dormir bien, el chocolate no será muy distinto, sobre todo si es chocolate amargo.

  Ají y comida muy condimentada

El ají, la pimienta y la comida condimentada en general, acelera el metabolismo, hace que tu cuerpo trabaje más rápido, algo que es maravilloso durante el día… ¿pero en la noche? Implica que tu cuerpo estará acelerado y que no querrá dormir. Y para hacer peor, esta comida muy picante y muy fuerte, te puede provocar agrieras, acidez y sientas cómo te quema la garganta o el estómago.

  Alcohol

¿A quién no se le antoja una copa de vino antes de dormir? Pues no es lo mejor, además que el alcohol en grandes cantidades es una carga terrible para nuestro sistema digestivo y exige el uso de mucha de nuestra agua y oxígeno (¿ahora entiendes el guayabo?), también ocasiona sueño interrumpido y promueve que ronquemos.

Jugos cítricos

¡Claro! La fruta es una fuente muy sana de energía. Y así es, el problema es que para que la energía sea saludable, debe ser acompañada con fibra y no estar tan concentrada, sino solamente será una terrible alza en la azúcar, la peor que hayas visto. Si vas a elegir tomar jugo antes de acostarte, agrégale fibra y evita los de naranja, toronja y todos los cítricos, son tan ácidos que podrás sentir cómo arden en tu estómago.

Lo que sí debes comer:

Cerezas

Las cerezas, y las bayas en general, son la comida ideal para antes de dormir. Son muy ricas en melatonina, un regulador natural de nuestro reloj biológico. Con un poco de cereza, tendrás la seguridad de que no sufrirás insomnio, además que tienen un contenido muy bajo de azúcares. Lo ideal sería acompañarlas con queso cottage.

  Una ensalada

Las verduras de hojas verdes y verde oscuras, además del aguacate y la lechuga, son ricas en magnesio, otra sustancia que se ha comprobado ayuda a luchar con el insomnio. No solamente te podrá a dormir como bebé, sino que además tendrás un mejor sueño y será más sencillo que despiertes por la mañana.

 Granos enteros

Ya sea en pan, cereal, arroz, galletas, como gustes. Los granos, que realmente sean enteros, son excelentes para antes de dormir. Contienen la cantidad ideal de carbohidratos para la noche y además ayudan a la mejor digestión de triptófano, por lo que lo mejor es acompañarlo de algún alimento rico en este aminoácido.

Pavo

El pavo es una fuente riquísima de triptófano, ¿cuál es la función de esta sustancia? Pues promueve de forma esencial la producción de serotonina, básica para tener un buen sueño. Se ha encontrado que la falta de triptófano en el organismo ocasiona ansiedad, estrés e insomnio.

  Pl

átanos

Si algo sabemos que contiene el plátano es potasio, un relajante muscular natural que nunca nos puede hacer falta. Es muy rico también en magnesio y en carbohidratos ligeros que te ayudarán a dormir como un niño pequeño. No solamente dormirás más y mejor sino que también menos tenso y con menores problemas musculares.

 

Dr. AGUSTIN RICARDO ANGARITA L. Ibagué. Centro médico Javeriano. Consultorio 314. Tél 2669380.   @agustinangarita

¿SALUD PARA LA MAQUINA HUMANA?

La visión que nos entregan en las facultades de medicina sobre la salud, considera al cuerpo humano como una máquina, compuesta por partes analizables por separado. Las especialidades médicas serían las encargadas de estudiar a profundidad cada una de las partes. Se cree que la enfermedad sería la avería de esa máquina, el funcionamiento defectuoso de los mecanismos biológicos, estudiados desde el punto de vista de la biología y la bioquímica molecular y celular. La tarea del médico sería intervenir, física o químicamente, para corregir los defectos y disfunciones de algún mecanismo especial que esté fallando. Algo así como un mecánico del cuerpo.

Esta visión de la medicina hace énfasis en la enfermedad y no en la salud. Si usted quiere ver a un médico molesto y desorientado sobre cómo atenderlo, cuando llegue a su consultorio dígale que no tiene nada, que no le duele en ninguna parte, que simplemente usted quiere que lo mantenga sano, que lo ayude a no enfermarse.

Se dice que no existen enfermedades sino enfermos, y lo paradójico es que los médicos tradicionales han sido formados precisamente para tratar enfermedades y enfermos. Pero no enfermedades de todo el cuerpo sino, de una parte, enfermedades de los órganos, de la mente, de las células, de las moléculas, del código genético, de las nanopartículas. Entonces, los médicos no aprenden a escuchar a sus pacientes sino sólo a sus órganos, a sus partes o sus muy pequeños componentes.

El acto médico se ve reducido a las preguntas que conforman el diagnóstico y la receta con que termina el acto médico, siendo todo cada vez más automático, supuestamente muy científico, tecnificado y profesional, pero muy frío e impersonal. Mientras más avanzan los conocimientos científicos, más alejados están los gale

nos de sus pacientes. En un principio la relación médico paciente era directa, llena de empatía y dispuesta al dialogo, por decirlo de alguna manera, una relación yo-tu. Ahora con el auge de la tecnología, los exámenes de laboratorio se han interpuesto en esa relación y han, prácticamente, desplazado al paciente, creando una nueva relación, yo-ello, donde ello es el laboratorio, que es más un monólogo en silencia, pero nunca una verdadera conversación entre el médico y s

u paciente. Eso hace creer que son más importantes las radiografías, los TAC, las resonancias, los electrocardiogramas, los niveles de sodio, presión de oxígeno, bilirrubina o cualquier otro examen de laboratorio, que las angustias, pánicos y dolores del paciente. Este distanciamiento con el médico, esa falta de dialogo y de información, llena de miedo al paciente. Hoy el miedo es un componente muy significativo de las enfermedades.

Si el médico escuchara al ser humano que sufre y que denomina paciente, si pudiera oírlo como un todo y no como una vesícula con cálculos o una úlcera gástrica o un cáncer en cualquier parte, entendería las angustias y miedos que lo invaden y torturan. Una explicación franca, clara y calmada, espantaría miedos y ayudaría a muchos enfermos a mejorar de sus dolencias. Una atención llena de calor humano, comprensión, sensibilidad y cariño muchas veces es más eficiente que cientos de pastillas, capsulas o terapias. Pero el sistema médico está diseñado para que el galeno no se demore, para que no escuche, para que viva de afán…

Una mirada que comprenda al ser humano de manera integral, con cuerpo y mente unidos en una solo ser humano, no como una máquina donde los órganos sean sus simples partes constituyentes, ni a los médicos como mecánicos que reparan las averías de esa máquina, le hace falta a nuestro sistema de salud, a nuestras facultades de medicina y a los profesionales de la salud. Es decir, los enfermos no son máquinas y los médicos no son mecánicos. Así tendríamos una medicina más humana, la vida tendría menos angustias, miedos, vulnerabilidades, tendríamos más y mejor salud y la vida en comunidad sería más segura.

ESPERANZA Y ALEGRÍA PARA UNA BUENA SALUD

Es parte de nuestra cultura en Occidente creer que la mente y el cuerpo son dos elementos separados o con escasas conexiones. Pero esto no es cierto. El cuerpo y la mente son parte de un todo denominado ser humano. Y al ser parte de un mismo organismo, de un todo, existen en íntima interrelación, de tal manera que lo que afecta a uno repercute necesariamente en el otro.

Se sabe que lo emocional y lo afectivo son los elementos que determinan las acciones de los humanos, mucho antes que lo racional. También se sabe que los humanos tenemos la capacidad de transformar nuestra biología mediante nuestros pensamientos y sentimientos.

Nuestras células sufren la acción de nuestros pensamientos y son modificadas por ellos. Todo el organismo permanece alerta a los mensajes, experiencias, recuerdos y los transforma en conductas personales ya sean agresivas, alegres o serenas. Una depresión intensa puede alterar de forma significativa nuest

En el cerebro por una rabia, un susto, manifestaciones de odio, envidia o amargura, se producen entonces sustancias neurotransmisoras específicas. Ellas viajan por la sangre, por la linfa o por acción quimioeléctrica a todo el cuerpo, de tal manera que, por ejemplo, las plaquetas de la sangre se pueden hacer más adherentes o pegajosas aumentando la tendencia a generar los coágulos que producen trombosis, derrames cerebrales o infartos cardiacos. Las mismas lágrimas tienen una composición química diferente cuando son de tristeza que cuando son de alegría y la piel tiene un tono y elasticidad diferente con las modificaciones de ánimo. Así mismo, los procesos de envejecimiento se aceleran, aumenta la tensión arterial, el corazón cambia su ritmo normal, se producen lesiones en la mucosa gástrica como gastritis o ulceras digestivas, el colon trabaja con dificultad, se altera la capacidad de concentración, se perturba la memoria y el sueño, se lastiman las articulaciones y las glándulas del organismo trabajan con celeridad peligrosa.

No obstante, los neurotransmisores también se activan por alegrías, por esperanza, por confianza, por caricias

sinceras, fortaleciendo el sistema inmunológico, previniendo enfermedades, manteniéndonos saludables y aumentando nuestro tiempo de vida y su calidad. Cuando un ser humano se tranquiliza, se llena de esperanza, de optimismo o de alegría, todo su perfil bioquímico interno se modifica dramáticamente. Y su apariencia tam

bién.

Las personas que viven llenas de odio, de rabia o envidia atiborran sus organizamos de unas dolorosas cargas que le

ro sistema inmunológico, más conocido como nuestro sistema de defensa. Un recuerdo sobre algo triste, negativo o doloroso hace que el organismo libere hormonas y sustancias biológicas destructivas, de la misma forma que lo hace el stress. Es el organismo como un todo el que reacciona y responde ante estas sustancias, por eso la persona que está triste, es envidiosa o mantiene deprimida, refleja tristeza, envidia o depresión por todas las partes de su cuerpo: su mirada, su caminar, la postura de cuerpo, el tono de voz, la imagen del rostro, la tersura de la piel, su digestión o la calidad de su sueño…

 

producen daños en su salud, con alteraciones nocivas en la armonía de su convivencia social, familiar o laboral, y con deficiencias en su rendimiento físico, intelectual, mental, sexual y emotivo. La cultura oriental enseña la importancia de aprender a estar en paz consigo mismo, de la relajación, de la tranquilidad espiritual para mantener una salud integral, sólida y duradera, tanto corporal como del alma.

Cuando un ser humano internaliza y hace consciente en todo su cuerpo la importancia del autorrespeto y del respeto por el otro, de lo valioso que es el mandato sublime del amor al prójimo, entonces todo su cuerpo, su mente, su alma se transforman en un vórtice de energía, de luz, de sabiduría, de alegría y, sobre todo, de buena salud.

 

Dr. Agustín Ricardo Angarita Lezama

MEDICINA BIOLÓGICA Y SALUD MENTAL

La medicina biológica tiene como su eje de acción el bienestar integral de la persona, tanto en lo físico como en lo mental y espiritual. Como su eje no es solamente la enfermedad, es una medicina que se preocupa mucho por la prevención sin olvidar su curación. Por eso su tarea no es simplemente formular pastillas, capsulas, gotas o jarabes que se dicen curativos.

La medicina biológica es una forma nueva de entender la salud de los pacientes y sus enfermedades, incluida la enfermedad cerebral o mental, pero ofreciendo soluciones y esperanza: porque hay como prevenirlas. La medicina biológica se interesa en estimular los mecanismos naturales de defensa y de curación que tiene cada organismo humano, y no solamente en diagnosticar o intentar curar enfermedades.

Para la medicina biológica es claro que, así como existen plantas que curan, existen plantas que matan o hacen daños, de la misma forma que algunos medicamentos pueden ser peligrosos y generar complicaciones.

Hablando de medicamentos que pueden hacer daño, en una publicación reciente de la prestigiosa revista Archives of Internal Medice, se reveló que las mujeres postmenopáusicas a las que se les recetó estatinas (drogas como lovastatina o atorvastatina) para reducir sus niveles de colesterol, tenían un 48% más de probabilidades de desarrollar diabetes en comparación de las mujeres que no tomaban ese medicamento. Además, que la diabetes es una enfermedad que duplica el riesgo de desarrollar Alzheimer.

Las estadísticas de salud actuales de los países ricos y de los mal denominados “países en desarrollo” demuestran un incremento de la longevidad, la obesidad, las enfermedades degenerativas, el cáncer, la diabetes, la demencia y los problemas cardiovasculares. En contraste nuestros abuelos se morían de “muerte natural”, “de viejos” o por una infección alguna como tuberculosis, tifo o neumonía, y en estos casos se morían jóvenes. En nuestros antepasados eran muy raras las enfermedades crónicas, el cáncer o la diabetes.

Es decir, el mundo moderno superdesarrollado y civilizado, tiene nuevos conceptos sobre la salud y la enfermedad. Y nuevos miedos. En 2011 el Dr. Eric Steen y sus colaboradores publicaron en Journal of Alzheimer´s Disease un estudio que demostraba que el 31% de las personas le teme a la demencia más que a la muerte o al cáncer. Es la enfermedad de Alzheimer el nuevo fantasma que siembra miedo y preocupa. El Alzheimer ese ladrón de la memoria que  nos impide pensar, razonar, recordar y comportarnos adecuadamente.

Sobre la enfermedad de Alzheimer existen muchos mitos: que es genética, que es inevitable, que es una forma normal y final del envejecimiento, etc. La verdad, según muchos estudios recientes. es que el problema no está en la edad, sino en la comida que consumimos a diario. Existe una relación en la manera cómo se vive y el riesgo de desarrollar problemas cerebrales.

Tenga en cuenta que durante las últimas décadas ocurrió un cambio drástico en nuestra dieta, es decir, en nuestra manera de alimentarnos, que se volvió rica en harinas o carbohidratos y baja en grasas dando origen a muchas calamidades modernas ligadas al cerebro, como son las cefaleas, migrañas, insomnio, ansiedad, depresión, epilepsia, trastornos motores, esquizofrenia, el trastorno de déficit de atención e hiperactividad, molestias que pueden culminar en declive cognitivo grave, enfermedad cerebral progresiva, irreversible, intratable e incurable.

La idea que nuestro cerebro es propenso a lo que comemos circula en la más prestigiosa literatura médica de los últimos tiempos. Pero no ha sido divulgada al público, que es engañado por la publicidad de la industria que produce y ve

nde alimentos “nutritivos” y “saludables”. Las estadísticas que sustentas estos daños son aplastantes.

 

Se sabe que los alimentos procesados y los azucares refinados han contribuido al aumento de la obesidad, de las

alergias alimenticias y del d

eterioro de la salud mental. Esos productos son una amenaza de largo plazo para la salud en general y para la del cerebro en particular, porque, entre otras cosas, favorecen el envejecimiento. Para su sorpresa también lo hacen los cereales modernos: harinas refinadas, pastas, pizzas, lasañas, espaguetis, perros calientes, hamburguesas, pan, arroz, así como cereales que se han considerado saludables como el trigo entero, el cereal entero, el multigrano, los 7 granos, el grano vivo, la granola, el grano molido con piedra, etc.

Los carbohidratos, especialmente los refinados, irritan el cerebro con efectos inflamatorios. Estos carbohidratos incluyen dulces, gaseosas, chocolatines, helados, postres, yogurt y kumis industrial, azúcar refinada o azúcar dietética. El daño ini

cial se manifiesta con simples dolores de cabeza, ansiedad inexplicable o falta de concentración, mareos y desánimo, pero puede progresar con el tiempo a depresión y daño cerebral. La disfunción cerebral se va desarrollando po

co a poco, dependiendo de nuestros hábitos alimenticios y comportamientos.

Tanto la enfermedad mental como la enfermedad en general, podemos prevenirlas y recuperarlas cuando ya las padezcamos. ¿Cómo? Muy fácil: comiendo y masticando muy bien, llevando una vida saludable, evitando consumir drogas tóxicas, recibiendo algunos suplementos alimenticios y durmiendo bien.

CARNE Y SALUD

El informe de octubre del 2015 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) denominado “Carcinogenicidad del consumo de la carne roja y de la carne procesada” ha generado múltiples controversias, no todas apegadas a evidencias, y si muy cerca a especulaciones, mentiras y creencias.

El informe explica que la carne roja queda clasificada en el grupo 2A: es decir, que es probablemente cancerígena, aunque presenta evidencias limitadas, si existe una asociación positiva entre el consumo de carnes rojas y el desarrollo de cáncer colorrectal. Las carnes procesadas quedaron en el grupo 1: cancerígena por suficiente evidencia. Vale decir, se encontraron pruebas convincentes de que la carne procesada puede producir cáncer. Especialmente cáncer del colon y del recto (colorrectal) y del estómago.

Según la OMS se denomina carne procesada  “a la carne que ha sido transformada a través de la salazón, el curado, la fermentación, el ahumado, u otros procesos para mejorar su sabor o su conservación. La mayoría de las carnes procesadas contienen carne de cerdo o carne de res”. Por ejemplo: perros calientes, salchichas, jamones, salchichones,  carnes en conserva, carne seca o cecina, en lata y salsas a base de carne. Al parecer las aminas nitrogenadas y otros aditivos que se usan para la conservación de la carne serían los responsables de este mayor riesgo de producir cáncer. El mero consumo diario de 50 gramos de carne procesada aumenta el riesgo de contraer cáncer en un 18%.

Esto no quiere decir que hay que suspender el consumo de carne, pero si moderarlo mucho. Además estudiar cada caso en particular. Mi experiencia como médico con más de 30 años de práctica profesional ininterrumpida, me ha demostrado los problemas de la carne. Daré algunos ejemplos.

A los pacientes con artritis grave, los trato inicialmente con limpieza interna de su cuerpo. Les ordeno ayuno con frutas, sauna casero y lavados intestinales especiales; luego una dieta sin carnes, huevos ni derivados de la leche. Generalmente, sólo con esto y sin ninguna droga adicional, la recuperación es espectacular. Luego les doy tratamiento con terapia neural, naturismo, apoyo emocional, mental y familiar. La mejoría es muy significativa. Los testimonios de los pacientes siempre son positivos. Sin embargo, los pacientes que han retornado al consumo de carne, han recaído.

Cuando un niño sufre de amigdalitis a repetición, sinusitis, asma bronquial, infecciones en piel o en orina, le hago un tratamiento biológico y recomiendo suspender azucares refinados y la carne de cerdo. Los padres aceptan relativamente fácil y los niños al principio, a regañadientes. Cuando se les explica con paciencia y detalle ellos entienden bien y colaboran. Entonces la mejoría es evidente. No obstante, motivados por la publicidad que los bombardea por televisión, internet y medios masivos de comunicación, los niños presionan a padres, abuelos y familiares y pronto vuelven a pizzas, perros calientes, hamburguesas, cávanos, salchichas, dulces refinados, etc. A los pocos días reaparecen las dolencias. Con el tiempo los padres aprenden que cada vez que consumen carne de cerdo o dulces, aparecerá de nuevo la enfermedad.

Hay pruebas que el cáncer de seno tiene un alto componente genético. Si una mujer tiene antecedentes familiares de este cáncer, además del examen diario preventivo, debería suspender la carne de cerdo y la leche. Si ya sufrió cáncer de mama y lo superó, debería erradicar para siempre la carne de cerdo, las carnes procesadas y la leche. Eso me lo ha enseñado el atender y acompañar a más de 25 mil pacientes en mi vida profesional.

AGUSTIN ANGARITA LEZAMA *

Noviembre 6 de 2015

*Especialista en Medicina Biológica