Alimentación y cáncer

Para muchas personas la palabra cáncer causa miedo, verdadero pánico. Es tal el asunto que conozco individuos que se rehúsan a practicarse exámenes de laboratorio, por el temor a que le digan que padece la enfermedad, como si al no saber que se sufre una enfermedad, esta no existiera. El John Hopkins Memorial Hospital, centro asistencial universitario especializado en tratamiento del cáncer en los Estados Unidos, dentro de su política de prevención de esta enfermedad, emite boletines periódicos para informar a los ciudadanos sobre diversos tipos de cánceres y las diferentes alertas a tener. Veamos las más recientes.

 

Todos tenemos células cancerosas en el cuerpo. Pero estas no se desarrollan porque los mecanismos de defensa, es decir, nuestro sistema inmunológico y otros sistemas, se encargan de detectarlas tempranamente y destruirlas. De tal manera que cuando su médico le diagnostica que usted tiene cáncer, lo que está es constatando que fallaron los mecanismos protectores, que no se evacuaron las células dañinas iniciales, o células cancerígenas, que estas proliferaron y, están ahora afectando todo su organismo. La principal causa de falla en el sistema inmunológico y sistema protector, es la deficiencia nutricional, que puede ser de origen genético, ambiental, por fallas alimenticias o por el estilo de vida de esa persona. Si un paciente presenta deficiencias nutricionales múltiples, modificar su dieta fortalecerá su sistema inmunológico y protector. Combatir efectivamente el cáncer, entonces, es poner a “aguantar hambre” a las células cancerígenas hasta que fallezcan, evitando alimentarnos con productos que estimulen su multiplicación y crecimiento. ¿Qué alimentos debe evitar una persona con cáncer?

Está demostrado que el azúcar blanco es un alimento que estimula el crecimiento del cáncer. Productos edulcorantes como el Aspartame que le dan sabor dulce al Nutra Sweet, también es dañino. Se puede endulzar con miel de abejas, panela, azúcar morena o melaza, pero usándolos moderadamente. Alguien decía que la sal de mesa debía venderse con fórmula médica, por lo dañina que es. Se puede reemplazar por la sal marina, pero en pequeñas cantidades.

Existen múltiples estudios que no recomiendan el consumo de leche. Se sabe que mujeres que han sufrido y sobrevivido a un cáncer de seno, tienen mayores probabilidades de recaída y reaparición del tumor si consumen leche. Las pacientes que suprimen la leche de su alimentación mejoran la calidad de vida, reaccionan mejor a la quimioterapia y a la radiación y se recuperan más rápidamente. Lo mismo ocurre con las papas fritas. Mujeres que tienen o que hayan tenido cáncer de mama no deberían comer papas fritas.

Es conocido por muchos que mantener un ambiente interno ácido favorece el crecimiento de las células cancerígenas. Una dieta rica en cárnicos (carnes de res o de cerdo) es ácida, por lo que es preferible el consumo de pescado o pollo. La carne de res además, tiene hormonas y antibióticos que resultan dañinas para las personas, especialmente si es un paciente con cáncer. Una dieta con un 80% de vegetales frescos, granos, semillas, nueces y frutas genera un ambiente alcalino en el organismo que desestimula el crecimiento de las células del cáncer. Los vegetales frescos son comida viva y, precisamente, vida es lo que necesita un enfermo con cáncer. Recuerde que alcalinidad es salud. Es por eso que algunos médicos recomendamos a pacientes con cáncer o enfermedades degenerativas, consumir un poco de bicarbonato de soda en agua diariamente.

Los vegetales frescos proveen enzimas que son fácilmente absorbidas y estimulan el desarrollo de células sanas. Hervir las verduras es destruirlas. Cocínelas a fuego lento y al vapor para obtener lo mejor de ellas, como las vitaminas.

 

Elimine el café, el té y el chocolate procesado. Beba abundante agua pura, tras vaciándola de un recipiente a otros, varias veces para oxigenarla. El agua destilada es ácida por lo que es mejor evitarla. Los enlatados tienen sustancias preservantes, colorante artificiales o saborizantes que son dañinas. Evítelos.

 

El cáncer es una enfermedad de todo el cuerpo, de la mente y del alma. Una actitud preactiva y un espíritu positivo ayudan mucho. La ira, el odio y la soledad son dañinos. Aprender a relajarse y disfrutar de la vida son herramientas útiles contra este mal. Se necesita de un buen cuidado médico, pero usted puede ayudarse con su alegría, con su optimismo y sus ganas de vivir.

AGUSTIN ANGARITA LEZAMA * 

Noviembre 6 de 2009

* Médico cirujano, especialista en terapia neural y medicina biológica.

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